
Para quien ha sido artista realmente de corazón, no importa dónde ni cuándo, la magia del arte lo acosa día y noche para que vuelva a él.
Si es que hubo alguien que alguna vez despertó en nosotros ese artista que llevamos dentro, si es que en algún momento ese choque de chispas entre un grupo y su público se fucionó en un vos con mi voz y yo con tu canción… bueno, eso no se olvida nunca… no importan los años.
Para quien sueña, la magia no termina, ni hay buenos ni malos; hay música, arte, creación, sentimiento. Al final es nuestra propia apreciación la que cuenta más que ninguna otra. El que quiere creer, qué afortunado es, porque ya tiene gran parte de la lucha ganada.
Hay voces que nunca duermen y a cada paso nos cuentan historias diferentes. Es material que enriquece, se re-crea, se convierte al pulso inagotable de una fuerza invensible, indecible del genio insólito, el Maestro Infinito.
1 comentario:
Este comentario se hizo de forma anónima en el Blog de "Vuelta en U" ... sumamente oportuno y alentador.
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