15 de febrero de 2009

"Sombra"


Cómo les va, estimados lectores y visitantes de nuestro blog, les saluda el Desy Deshimaru, agradeciendo al klifo la opurtunidad de utilizar su espacio que traerles una historia que lo involucra a él profundamente. Le agradezco sinceramente por permitirme llevar hasta ustedes lo que le aconteció. Escribo con el corazón en el el teclado, apegandome a lo que me dijo el klifo, el día anterior al suceso y a lo confirmado por varios de los testigos del mismo. Mi intención no es darle más importancia al mismo del que ya de por sí tiene para todos nosotros, sus compañeros del Skeptical Kemist y descanso en la esperanza de que el siguiente relato sea de beneficio para el crecimiento interno de todos los que lo lean, debido a sus extensión, he decidido presentarle en 7 partes, para hacer de esta manera su lectura muchísimo más cómoda para nuestros lectores. Por favor les pido que tomen el relato como lo que es y nada más y que no se apresuren a sacar conclusiones hasta que hayan terminado de leerlo, sin duda se sorprenderán.


“Sombra”

Para el colectivo “Skeptical Kemist” es un honor presentarles el siguiente post, debido a la importancia que reviste para cada uno de sus miembros, pero principalmente para el “Klifo”, su fundador.

Días atrás mientras nuestro iniciador se encontraba en el “desierto, en busca de inspiración” y con está expresión designamos los que formamos el colectivo a los bares, tabernas, restaurantes y cafés, en los cuales nos refugiamos para mirar desde la ventana, en busca de alguna historia que lleve el viento entre sus manos. Cuando damos con una no dudamos en arrebatársela, en cierto modo, somos forajidos de las letras, siempre alertas en espera de que pase el próximo tren.

Pues, en esa ocasión se encontraba el klifo, en uno de los bares que suele frecuentar, un ruidoso antro, atestado de metaleros, universitarios y uno que otro robin hood contemporáneo. Se encontraba solo, lo cual de por si, ya es insólito, bebiendo una cerveza y observando a una chica de rizado y largo cabello negro, jugar cartas junto a otras personas, en una mesa cercana. Junto a la botella semivacía de cerveza había dejado un libro con la portada hacia arriba. Todo el que pasaba junto a su mesa se percató que leía una novela de aventuras, para ser exactos, leía sobre las peripecias de los piratas argelinos, en el mediterráneo del siglo xvi.

Había dejado el libro por que descubrió que la chica del cabello oscuro hacía trampa. Se dio cuenta de cómo arrugaba ligeramente la nariz, como señal para que un chico que se encontraba convenientemente ubicado justo detrás de los que parecían ser los mejores jugadores del grupo, echara un vistazo al juego de los pobres diablos y seguido le devolviera la mirada furtivamente, a la chica, pero abriendo la boca muy despacio en dos ocasiones, cuando los otros dos jugadores tenían buen juego y una vez muy despacio cuando se daba cuenta que no tenían oportunidad de llevarse la partida. Ella intentaba mirar a su cómplice como si estuviera coqueteando con él, pero en ocasiones, su mirada era demasiado forzada, quizás producto de la excitación que la embargaba en el momento. Precisamente en uno de ellos fue cuando el klifo tuvo conciencia de que la chica tenía algo entre manos. Esto le fascinó sobremanera, que no pudo apartarle la mirada durante un intervalo de unos diez minutos, pero para mala suerte de la chica no era el único con la mirada atenta en esa noche.

Junto a la chica se encontraba otro chico de rostro duro que se asemejaba al de los tipos que han vivido un prolongado período de su vida, ajenos a la dulzura de la compañía femenina. Él llevaba la cabeza rasurada y bebía constantemente agua de una botella color rojo que colocaba en la mesa justo a su izquierda. Sin duda no era una buena noche para él por que había perdido en casi todas las partidas. Aún así no parecía alterado sino muy concentrado en sus cartas. Sin embargo, hubo un momento en que levantó la mirada de su juego y dio cuenta de cómo el klifo observaba a su compañera. En un principio, esto no le llamó la atención, pues la chica era muy hermosa, tanto que en dos oportunidades al platicarle ella algo a él, perdió el aliento por unos segundos como cuando era adolescente, esto lo molestó pues no quería parecer un niño pijo ante los ojos de sus compañera.

Se proponía a volver a concentrarse en su mano cuando vio que el klifo cambiaba la ubicación de su mirada y detenía está en el chico que se encontraba de pie cerca de su mesa. El instintivamente le miró y fue testigo de cómo ese chico miraba a su compañera con lujuria pero no se dio cuenta de la clave secreta, acordada entre aquel y la chica a su lado, el abrir y cerrar de los labios del chico no le pareció sospechoso. Devolvió la mirada a su compañera y vio como ésta le sonreía al otro para luego mirarle a él también sin dejar de sonreír. Nada de esto le pareció extraño hasta que volvió a mirar al klifo y le observó reír mientras movía intermitentemente la visión entre los conjurados para captar mejor su plan. Esto le emocionaba de tal manera al klifo que le hacía reír pero no quería delatar a los chicos debido a su risa, por lo tanto intentaba hacerlo con mesura como si se encontrara en un restaurante fino. Pero esto no le funcionó, ya que el tipo del rostro duro, más bien, amargado, gracias a la risa y a sus miradas, pudo desentrañar la conjura y se levantó al unísono a hacer patente el hecho, al resto de sus compañeros.

El klifo al ser testigo de cómo el calvo armaba tal desorden y de cómo los otros jugadores, tan molestos como el susodicho hombre sin cabellos y sin duda solitario empedernido, arremetieron contra el cómplice de la chica y al hacerlo salieron de la nada dos tipos en defensa de la pareja, ya que la chica sin hacer advertencia alguna había entrado en batalla, atacando al calvo con todo su arsenal y reduciéndolo a la impotencia. Realmente algunos nacen para ser mamones, no hay duda de ello. Pues bien, como decía, al ser testigo de lo ocurrido, el klifo grito:

-“AL ABORDAJE”-

Tomó el libro que había puesto en la mesa y lo metió en el bolso negro que carga siempre junto a él. Bebió el ultimo sorbo de cerveza y entre carcajadas salió del bar. Adentro la situación ya había sido controlada. A los dos conjurados se les prohibió de por vida el ingreso el local, esto no pareció importarles en lo absoluto. Al resto de los participantes en el desorden se les permitió tomar las fichas que les correspondían a cada uno y se dividieron equitativamente las ganadas por la dama del cabello oscuro. En cuanto a los tipos que habían auxiliado a los tramposos, se les ató fuertemente a unas sillas y luego fueron entregados a la policía, para que pudieron tener esa noche un entrenamiento extra de sus técnicas de combate en compañía y con la colaboración de estos dos individuos. Al día siguiente se supo que los oficiales fueron vapuleados por dos desconocidos que se dieron a la fuga llevándose con ellos y esto es lo más extraño, tan solo dos sillas, luego argumentaron éstos a sus amigos que las querían de recuerdo. En cuanto al calvo, aún sigue tirado en el piso del bar, inconsciente.

Bien, se preguntaran que pasó con el klifo, pues después de abandonar el bar, sintió hambre, como es típico en él, cada dos horas, por lo tanto se encaminó hacia un restaurante para taxistas cercano al bar de donde había salido. Al llegar allí se sentó en la barra, ya que el restaurante poseía una barra muy similar a la de las antiguas tabernas. Se sentó junto a un viejo de larga y encanecida barba que vestía una camisa negra de algodón, un pantalón de raso igualmente negro y sobre la camisa llevaba un saco también de color negro. El klifo pidió a un tipo gordo que se encontraba al otro lado de la barra una hamburguesa doble sin queso y con mucha cebolla acompañada de un refresco de jengibre. Seguido saludó al viejo, el cual se encontraba comiendo una sopa que se veía estaba muy caliente, ya que el vapor no dejaba de levantarse de su superficie. El viejo devolvió el saludo con un movimiento de cabeza y siguió tomando su sopa. El klifo bajó su mirada por un instante y vió que el viejo calzaba unas gastadas tennis converse de tela blanca.

-El hombre del traje negro y los zapatos blancos-, pensó en sus adentros y entonces fue cuando recordó la leyenda del sombra, el más viejo de los escritores malditos.

Cantaban los antiguos, nuestros amados ancestros que hoy forman parte de la noche y que reinan en el silencio que prevalece justo antes del amanecer, que existen nueve sabios inmortales que a través de las incontables eras iluminan a la humanidad por medio de sus escritos. Se dice que alcanzaron la iluminación y por lo tanto la inmortalidad, al vencer uno a uno, a lucifer, en una partida de ajedrez. Se les ha llamado con el correr del tiempo de muchas maneras, en el oriente se les conoce como los “Nueve Desconocidos”, en china se les dio el nombre de los “ Nueve Inmortales” pero a diferencia de las otras regiones del planeta, sólo en occidente se les ha adjudicado el despectivo calificativo de los “nueve escritores malditos.”

Al igual que los budas renunciaron al Paraíso al ver que la humanidad se debate en la infelicidad, la mentira y el sufrimiento. Pero al contrario de los budas, Jesús y los demás iluminados, ellos no renunciaron a sus cuerpos físicos sino que los han mantenido desde entonces, tan solo rejuveneciéndolos en contadas ocasiones por que alguna situación lo demandaba. Se cree que vagan por la Tierra sin tener domicilio fijo, enseñando a algunas personas su conocimiento acumulado desde miles de años atrás, tan solo se coincide en el número de individuos que los conforman, nueve en total, repitiéndose esta cifra en todas las regiones del planeta.

Se cuenta que el más viejo de ellos es un antiguo sabio del kurdistán al cual se le ha dado el nombre de “Sombra”,ya que siempre viste de negro riguroso con la particularidad de que en vez de combinar su atuendo junto a unos correspondientes zapatos negros, siempre ha preferido vestir todo lo opuesto, o sea, calzado de color blanco.
Se dice que el fue el primero en vencer a lucifer, que él mismo descubrió la técnica para vencerle y que luego de ganar la inmortalidad, la transmitió al resto de sus congéneres. Se cree que fue un viejo astrónomo y mago descendiente de una antiquísima familia de sacerdotes persas. Nadie conoce su nombre real, sólo se sabe que fue llamado con el mote de la sombra por un antiguo rey Hindú, que fue su anfitrión en una época hoy ya hace muchísimo tiempo olvidada. Continuará..........

No hay comentarios: